jueves 20 de septiembre de 2007

San Salvador de Bahía de Todos los Santos (la Ciudad Bipolar)


Si existe alguna ciudad con una personalidad tan difusa desde luego es Salvador.
El 31 de marzo de 2007 arribamos por mar y nos da la impresión de que es una Manhatan inesperada después de estar todos estos días atrás acostumbrados a poblados y caseríos que aun solamente tienen acceso por mar. Cuando se visita Salvador da la impresión contraria, la de ser una gran favela. Las dos cosas son ciertas y ello no es aplicable solo a su aspecto, sino también al carácter de sus gentes y a la variedad de cosas que se pueden encontrar. Lo mismo hay personas que intentan exprimirte como a un limón por el mero hecho de ser extranjero, que con otros que remueven Roma con Santiago para resolverte el mínimo problema. Lo malo es que la primera impresión para nosotros es la de los habitantes exprimidores, algo muy decepcionante después de vivir en este País y conocer el carácter brasileño, bien diferente a estos individuos.
Cuentan las guías turísticas que esta Ciudad tiene un espléndido centro histórico, una barbaridad de iglesias (y eso que no cuentan las de otras religiones cristianas ni los terreros de Candomblé), unas calles angostas..........En realidad nos encontramos con una Ciudad de casi catorce millones de almas censadas que parecen abandonadas a su suerte, con una circulación imposible, un crecimiento incontrolado de las favelas, en la mayoría de las cuales sus moradores han evolucionado su situación personal aunque no el aspecto de las viviendas y otras zonas en las que si existe un plan urbanístico bien estudiado. A pesar de decepcionarnos tiene el encanto de las ciudades tropicales con esa vegetación de un verde descarado que suaviza todo lo demás.
Los primeros días de nuestra llegada estamos amarrados en el Centro Náutico de Bahía, marina de llegada de numerosos barcos que cruzan el Atlántico, sobre todo franceses. Allí conocemos dos barcos españoles, el Tin Tin y el Dike.
El Pelourinho al fondo del Centro Náutico de Bahía


Aprovechamos la estancia en Salvador para hacer escapada a Chapada Diamantina, en el centro del Estado de Bahía.




La población de Lençois con el Río Paraguaçu.



De camino al Pozo del Diablo.




En el morro de San Ignacio


El Lago Azul
































Bomfim





El Acarajé es un ejemplo de las tradiciones africanas mantenidas en Brasil. Presumen de que se puede comer igual que en Angola.























Las siempre interminables reparaciones al Nutella.






Después del Centro Náutico nos mudamos a la marina Angra dos Veleiros en el barrio de Ribeira, un barrio encantador donde se percibe gran parte de la actividad marinera que tiene la bahía de Salvador y donde aún existen artesanos de todo tipo, gente seria y trabajadora, contrariamente a la fama que tiene el Nordeste de Brasil y sobre todo Salvador.

Angra dos Veleiros


Los saveiros de izar son los antiguos medios de comunicación y transporte en la bahía, y todavía hoy perviven.


La playa de Ribeira con el barrio e iglesia de Bomfin.







Para tomar caipirinha













Domingo en la Ribeira




















De paseo por la Ribeira
BAHÍA DE TODOS LOS SANTOS

Es impresionante, es la mayor bahía de todo Brasil, este País de disparatados tamaños donde nos impresionan las dimensiones exageradas de todo. La Bahía en cuestión tiene dentro varias islas, una de ellas, Itaparica, con cincuenta mil habitantes empadronados, un río navegable y una gran actividad tanto deportiva como de pesca, aunque esta última con futuro dudoso porque pescan con bombas antes la pasividad de todos. A pesar de estar rodeada de viviendas y numerosa población, está aceptablemente limpia e incluso tiene delfines que alegran nuestros paseos.
Tenemos la suerte de que nos visitan nuestras amigas Tona y Ángeles con las que aparte de adentrarnos en la Bahía y conocer el río Paraguaçu y algunos de sus pueblos, hacemos un viaje de Joao Pessoa hasta Natal.............

Isla dos Frares









De paseo por el Pelourinho (Salvador)







Iglesia de Santa Rosa dos Pretos en el Pelourinho










De camino a Itaparica









Por el Paraguaçu y el Nutella nos espera al fondo












El río Paraguaçu.












Maragojipe












Tona también pasea por Magarojipe







Sabado de mercado en Maragojipe








Cachoeira









La sede de la Hermandad da Boa Morte. Las conservadoras de las tradiciones del Candomblé.












Cachoeira, poblado importante por ser donde primero se proclamó la independencia de Brasil











Angeles bucea en la cubierta del Nutella.







Itaparica


Carretera improvisada en Barra de Cunhau (Joao Pessoa)

Pipa (Rio Grande del Norte)







Camino a Natal por las dunas, desde Pipa