sábado 7 de febrero de 2009

LAS TUAMOTUS

Este Archipiélago también forma parte de la Polinesia Francesa y está situado al Sur de las Islas Marquesas y al Oeste de las Islas de la Sociedad. Fueron descubiertas por Fernando de Magallanes en 1521, que en su ruta hacia Tahití se "tropezó" con ellas. Lo forman unas 76 islas pequeñas y atolones coralinos desperdigados. Son auténticos criaderos de peces y de vida marina y en la laguna de dentro de los atolones el agua es tan limpia que son utilizados como granjas para criar las famosas perlas negras, que en realidad son grises, y aunque en la zona mantienen que son únicas en el mundo, la realidad es que en China se encuentran por doquier y a precios mucho mas razonables.

Muchos de estos atolones están habitados e incluso con pequeños aeropuertos. El arrecife suele tener una o dos entradas a la laguna interior, aunque también los hay sin ellas, tan solo entra y sale el agua con las mareas. Las pequeñas entradas suelen ser salidas de agua dulce, que dificulta las formaciones coralinas.

Es curiosa la formación de los atolones, que hoy en día sigue siendo básicamente la que dio Darwin en 1842: al parecer son islas oceánicas situadas en el trópico, que comenzaron como un cono volcánico, a las que en condiciones adecuadas les crece alrededor coral formando un arrecife anular que va dejando una laguna interior porque sube por encima del nivel del mar ya que dentro las condiciones son menos favorables para las formación de corales y algas calcáreas. A la vez el viejo cono volcánico se va hundiendo y se queda por debajo del nivel del mar mientras que los bancos de coral no dejan de crecer mientras que la isla de hunde por completo. Este proceso dura unos 30.000.000 de años.

En la foto de cabecera vemos como la Polinesia Francesa tiene el privilegio de tener archipiélagos en las tres fases mas significativas del proceso: las Islas Marquesas, las mas jóvenes, aun no tienen el arrecife alrededor; las Toamutus, las mas viejas, ya no tienen la isla interior y solo está el atolón y las Islas de la Sociedad (hablaré en la siguiente entrada), las intermedias, conservan aun la isla interior con el arrecife alrededor de la laguna intermedia. Como dirían los brasileños: ¡Beleza!.

FAKARAVA

Nuestro primer atolón. El 16 de abril a las 6,30 horas entramos. Es el segundo mas grande del archipiélago. Habíamos programado la hora de entrada haciendo una navegación lenta la noche anterior porque hay que tener en cuenta las mareas para poder atravesar el paso. Los atolones son como botellas de agua volcadas de forma que cuando baja la marea se vacían provocando una fuerte corriente en su entrada y viceversa. Si no tienes en cuenta este fenómeno puedes acabar estrellado contra un arrecife -como les ha pasado a muchos veleros-.

En las fotos se muestra claramente como es el atolón y las dos entradas. Nosotros utilizamos esta que se muestra y mas o menos seguimos este trayecto.

Este es el primer contacto que tenemos con el atolón Fakarava.



Aquí estábamos situandonos en el paso, visto por babor y por estribor.


















A pesar de los libros consultados, de los comentarios con los tripulantes de otros barcos, de la ilusión de conocer un atolón, en el momento de la entrada no me lo puedo creer. La sensación, aparte del susto de que rebasemos sin problemas el paso, es un subidón. Me siento privilegiada por esto. No puedo decir que sea el lugar que siempre soñé visitar porque cuando veía algún documental me parecía algo tan lejano e irreal que nunca pensé que pudiera visitarlo ni mucho menos poder hacerlo en velero y vivirlo de esa manera. Así entramos, con tal solo 2 nudos de corriente, Jorge en la botavara y yo en la proa mirando al fondo para no chocar con ninguna "patata" (coral), siguiendo las zonas de color azul mas oscuro y huyendo de las de color verde o amarillento, por ser de escaso fondo. Poco a poco vamos confiando mas en nuestro navegador que nos muestra a la perfección el fondo y también ayudados por una excelente señalización.







Así llegamos frente al poblado de Rotoava, donde tiramos el ancla mientras nos cae una buena lluvia y ¡A DORMIR!.







El primer día descansamos en el barco, nos bañamos muertos de miedo porque sabemos que hay tiburones y contemplamos la espectacular vista, un derroche de colores, que nos ofrece el arrecife que tenemos alrededor. Estamos en una piscina en medio del Pacífico.
Este es una escena del colegio del pueblo, al lado de la gendarmería donde vamos al día siguiente de llegar a hacer la entrada.






Paseamos por motu de buena mañana con un considerable calor, vemos dos supermercados, una panadería donde compramos un delicioso pan de coco y nos llama la atención los pocos muebles que tienen las casas abiertas de par en par y sus habitantes tumbadazos en el suelo, desde donde amablemente nos saludan con su IA ORANÁ.







La parte exterior del atolón con su impresionante rugido de las olas.
















La forma de amarrar las barquitas















¡Como he disfrutado de las impresionantes puestas de sol!
























Con la proa hacia la salida del atolón

TOAU


El 19 de Abril de 2008, de nuevo a las 6 horas de la madrugada nos disponemos a recorrer las 15 millas que separan a ambos atolones. Sin viento entramos a las 10,30 horas, con la entrada como un plato y con susto de ver tan claramente el fondo, con sus peces, corales, etc.., parece que no hubiera profundidad alguna en la laguna y que fuéramos a encallar en cualquier momento. Atravesamos en atolón hasta un lugar del arrecife donde parece que hay un pueblo. Efctivamente lo hubo, pero e la actualidad está abandonado (lo cierto es que gran parte de la población tando de las Marquesas como de este Archipielago ha emigrado a Tahiti. La vida aqué es dura). Es un lugar silencioso en el que estamos solos con las palmeras y la vida marina que nos rodea, en especial los tiburones pequeños que nos rodean. Recibimos la visita de unos nativos que viven al otro lado del atolón y nos tranquilizan, nos dicen que nos bañemos que los tiburones son inofesivos. No nos lo pensamos dos veces y comprobamos que efectivamente son muy tímidos y en cuanto los encaramos se van. El agua es tan clara que no necsitamos bucear, haciendo snorkel vemos lo mismo.




A pesar de la calma por la noche tan solo escuchamos el romper de las olas contra el arredife exterior y la luna, esta luna que ¡ESTÁ PRECIOSA!






Mientras nos cambiamos a otro lugar cerca de la entrada para pasar la noche y salir pronto a la mañana siguiente, pillo a Jorge en plena meditación mirando una casita que hay en un motu. ¿Que pensará?.







La mañana del 21 de abril de 2008, como siempre a las 6 horas, salimos del atolón Toau, esta vez con la entrada mas brava y con una corriente de 5 nudos. Afortunadmente la atravesamos rápidamente y de nuevo estamos en el oceano.

APATAKI


De nuevo si viento recorremos las 44 millas que separan a ambos atolones y a las 12,30 horas nos disponemos a entrar.

Nos dan la bienvenida delfines -hacía dias que no veíamos- y surfistas que estan en la rompiente que hay frente al arrecife de entrada al atolón.




El pueblo, que está a la entrada es precioso


















El canal de entrada se ve claramente a un lado y otro del paso.







Cuando nos fondemaos se levanta mucho viento y hace que estamos muy incómodos y tanto noviemto que no nos atevemos a dejar el baco solo e ir a tierra, por lo que decimos salir al día siguiente rumbo a Tahiti. Miguel programa el navegador para calcular las millas y la mejor hora de salida mientras contemplamos la puesta de sol.





A la mañana siguente durante el desayuno, Miguel se da cuenta de que la rueda del timon comienza a girar de ua manera muy rara y nos damos cuenta de que la cadena del timon se había roto. NOs ponemos MUY NERVIOSOS y decidimos poner la caña de fortuna y salir inmediatamente hacía Tahiti en busca de un reparador. ¡Menudo viaje nos espera!.


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