
A punto está de cumplir los 100 años este Canal y parece mentira que la embergadura de una obra tan particular, capáz de unir dos oceanos que ni siquiera están a la misma altura, hasta el presente siga prácticamente intacta. Además si tenemos en cuenta que la realización de estas obras supuso el nacimiento del Estado de Panamá y su separación como Provincia olvidada de Colombia, se entiende que la vida de los panameños gire en torno al Canal, del que todos estan orgullosos, tal cual si lo hubiesen contruido.
El domingo 3 de febrero de 2008, a las 15,30 salimos con cierta ansiedad de Shelter Bay Marina, cercana al Canal, dispuestos a atravesarlo junto con otros seis veleros y tres catamaranes. Tuvimos suerte de que decidieran ponernos a todos juntos en lugar de meternos de "relleno" junto con algún mercante.
Todo el grupo de veleros nos disponemos a fondear en la Bahía de Limón con el fin de esperar a los pilotos, que tienen que subir a bordo para dirigir las maniobras dentro del Canal.
Aunque la gestión para el cruce del Canal la ha llevado la organización de la World ARC, no nos evitamos parte de la burocracia. Unos días antes nos visitan los funcionarios del Canal para medir y saber del peso del barco. En función de eso cobran la tasa. Nos indican que no les gusta que pasen veleros porque el Canal fue construido para mercantes y les damos el mismo trabajo por mucho menos dinero. Es necesario llevar cuatro cabos sin enmiendas, de 50 metros cada uno, que te sujetan a los bordes de la presa y además es necesario que en el barco haya cuatro personas, una para hacerse cargo de cada cabo mas el patrón y un piloto, que es del Canal y al que tienes que invitar a cenar y/o comer. Si no tienes los cabos los alquilas por 50 US., y las personas tambien las puedes contratar por 150 US., cada una. Nosotros tuvimos suerte y se nos ofrecieron dos tripulantes de la embarcación sudafricana Wizard.

Como suele ocurrir bastante a menudo, el piloto se retrasa y no llega la barca que los reparte a los diferentes veleros hasta las 18 horas. Pero por fin sube al Nutella.
Y pasó lo que nos temìamos. SE HIZO DE NOCHE. Así sin ver casi nada le decimos al Atlántico hasta enero del año proximo, si todo va bien.
Vamos entrando abarloados en grupos de tres barcos. Nosotros entramos en el centro, llevando a estribor al Northenr Sky y a babor al Cleone, de forma que el barco del centro, nosotros, es el que gobierna. Con todo esto ni siquiera estrenamos los pesados cabos de 50 metros, ni nos hacen falta los dos triputantes extra que llevamos. Nos da la sensación de que vamos a desfilar en las fiestas de Moros y Cristianos, con barco y todo.
Nos disponemos a entrar en la primera presa. Estamos en la última fila y los otros veleros, ya delante, nos esperan. Es una pena que al ser de noche no se pueda apreciar con claridad lo impresionante de la altura de una presa a otra.
Este primer trozo es una serie de tres presas cada una con sus correspondientes compuertas, porque cada una está a 30 pies (9 metros) mas alta que la otra. Así una vez dentro esperas a que la compuerta se cierre y..........

.................una vez llena, rezas esperando que sea segura. Se abre la de alante y los barcos sujetos por los cabos que llevan unas personas andando desde tierra, avanzan muy lentamente para no adelantar a los que llevan los cabos, hasta que entras en la siguiente presa y la operación se repite.
Pasado este primer tramo se sale al lago artificial Gatum, donde pasamos la noche abarloados al catamaran Lady Kay, con gran melestar por parte del personal a bordo del mismo, pero con mas de 20 metros de profundidad á nuestro piloto le parecio mas seguro pasar la noche así, ya que el catamarám estaba agarrado a una boya que es para cuatro barcos.

Al amanecer, los monos aulladores nos despiertan y a las 7 horas vuelven los pilotos y reanudamos el viaje hacia las otras tres presas de salida, recorriendo 28 millas a través del lago Gatum, con la agradable sorpresa de que es precioso.



Este es uno de los animalitos con los que nos cruzamos.

Las obras de ampliación del Canal. Han crecido tanto los buques en cien años que muchos de ellos ya no caben .

De nuevo nos disponemos a entrar en la presa, esta vez en la segunda fila, detras de un velero abarloado a un catamarán, y de nuevo en el centro.

Nuestros compañeros de detras nos siguen. La operación se repite, pero a la inversa. Aquí esperamos a que la presa se vacie.

Mientras esperamos, comemos.

Presa llena y..................

............presa vacía
En este segundo tramo la particularidad es que hay dos presas y un segundo lago, el Miraflores, antes de la última presa.

Ya nos disponemos a salir, si bien hemos descendido unos tres metros menos de los que subimos.

Atravesamos el Puente de las Américas (unión de la carretera Panamericana)


El barco del práctico recoge al piloto y...........

........le damos la bienvenida al Pacífico, mientras vemos los buques que esperan para atravesar el Canal.

Ya estamos ante Panama City, de camino a la isla de Flamenco, unida al Contienente con la tierra que sacaron del Canal. Nos quedamos unos días en la marina de Flamenco y hacemos alguna visita a la ciudad, donde lo que mas nos llama la atención son los anuncios publicitarios de las tiendas:



Las maniquis de los escaparates son "impresionantes"