A la mañana siguiente vemos el porque de tal olor: los leones marinos se suben a los pesqueros y a todo barco que se descuide un momento. ¡ESTAMOS RODEADOS!
Acostumbrados a los paraísos con vegetación tipo selva como Brasil o las Islas del Caribe, enseguida emociona la belleza de estas islas con este tipo de vegetación -comida de iguanas- tan especial. Estas islas no son mas que cimas de volcanes basálticos que se elevan sobre la plataforma del mar pero ofrecen un paisaje que llama la atención. En efecto, el color rojizo de la tierra, los numerosos cactus, árboles con ramas que parecen secas, numerosos arbustos, costas abruptas e islotes recortados a veces dan la sensación de un paisaje lunar, sin llegar a parecer un desierto.
De todas formas lo que mas nos llama la atención de estas islas es los animales. Desde el fondeo del velero en Puerto Ayora nos paramos de ver iguanas, leones marinos (bueno, aquí son lobos), rayas e incluso algún que otro tiburón pequeño por no mencionar las numerosas aves marinas como pelícanos, alcatraces, que hacen constantes inmersiones a nuestro lado para pescar.
Los alcatraces, aquí conocidos como piqueros de patas azules o pájaros bobos, crían en cualquier parte.
Sin embargo no hay nada comparable a la sensación de bañarse con las focas. Los lobos marinos fuera del agua son ariscos, gruñones, huraños pero, en cambio, dentro del agua se vuelven juguetones y dóciles e incluso después de un rato haciendo acercamientos amistosos y oliéndote las manos si se las acercas a sus tiesos bigotes, se dejan tocar y es curioso como te hacen lo mismo que tu les haces en una especie de juego de corre que te pillo.